ÓRBITA 496

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Este texto corresponde al tercer premio del XIII concurso científico-literario dirigido a estudiantes de 3º y 4º de ESO y de Bachillerato, basado en basado en la novela Orbital, de Samantha Harvey, organizado por la Escuela de Máster y Doctorado de la Universidad de La Rioja.

Texto de Lara Ortiz de Landaluce Delgado, alumna de 3º E.S.O, del IES Manuel de Falla, de Coslada, Madrid.

TEXTO POR LARA ORTIZ DE LANDALUCE DELGADO
ILUSTRADO POR SARA CABEZA ABAJO
ARTÍCULOS
CONCURSO LITERARIO
26 de Mayo de 2026

Tiempo medio de lectura (minutos)

Capítulo 0

La vida en la EEI se rige por rutinas. Tener nuestro tiempo organizado por actividades que hay que desarrollar de una manera prácticamente robótica, en cierto modo tiene nuestra mente ocupada y nos ayuda a mantener un estado de cordura. Cada actividad en la EEI está definida por sus siglas: OMP, MCP, PGP, IR, RM, OTT, OIEE, CRA para SAA... Estas letras suponen en sí la definición de cada una de las actividades programadas en nuestra vida durante el tiempo que habitamos en la EEI. Pero en la EEI no sólo importan las siglas. Los números adquieren una relevancia extrema. A saber. Vamos a estar 90 días orbitando alrededor de La Tierra. 16 órbitas completas cada día. En lenguaje que puedas entender fácilmente esto supone dar 16 vueltas al mundo cada día. Cuando la mayoría de los humanos no van a dar ni una sola vuelta al mundo en su vida. Los números en la EEI cobran en nuestras rutinas diarias un significado determinante: 25 minutos pedaleando en la elíptica, 3 veces comprobamos el e-mail cada día, 40 ratones cuya salud es evaluada a diario, 16 amaneceres y 16 anocheceres cada día, hay infinidad... Estos números no constituyen una serie matemática como 1,1,2,3,5,8,13,..., donde cada posición se obtiene con una lógica. La serie numérica de las actividades de nuestras rutinas diarias podría parecer aleatoria, pero en realidad marca el compás de nuestra actividad en la EEI. Para nosotros constituye, en parte, el latido de nuestro corazón. Todos son números relativamente bajos, algunos decimales, la mayoría naturales.

Entre todos los números, hay uno que destaca por su magnitud, es el 496. Desde el principio el 496 marcó un hito en nuestro calendario, tenemos un plan diferente durante esta órbita. En la órbita 496 se cumple el primer mes orbitando alrededor de La Tierra: 16 vueltas cada día, 31 días, hacen un total de 496 órbitas. El plan establecía que durante la órbita 496, durante una hora y media, estaríamos respondiendo a una serie de 5 preguntas recopiladas a lo largo de las primeras 448 órbitas, a lo largo de los primeros 28 días desde La Tierra.

Para nosotros el contacto con la tierra es diario, sin embargo, los temas son siempre rutinarios y técnicos. Nuestros contactos están restringidos a personal de la misión que trabaja desde La Tierra. Toma de datos, chequeos, tecnicismos, a veces salpicados con sentido del humor. Esta era una parte que hace ciertamente llevadera la actividad en la EEI. Sin embargo, en la órbita 496 el contacto con la tierra no iba a ser para tratar temas técnicos ni chequeos rutinarios de interés para la misión en sí misma. En este caso íbamos a recibir una serie de preguntas realizadas desde otro enfoque que deberíamos responder. Preguntas realizadas por estudiantes de 12 a 18 años. Un total de 6 preguntas que íbamos a contestar a lo largo de los 90 minutos que dura la órbita 496.

Capítulo 1 - Sobre la reversibilidad de los efectos sobre la salud

Ha llegado la órbita 496, acaba de empezar. Somos conscientes de que esta actividad en La Tierra está dentro de la normalidad, pero para nosotros, este contacto que vamos a tener con personas fuera de nuestra rutina diaria supone una especie de fiesta. Estamos los seis nerviosos, expectantes, incluso ilusionados. Chie no para de refrescar el correo, que es la vía de comunicación habitual con nuestros compañeros en La Tierra de la misión, y, por fin, el correo llega. Todos leemos detenidamente las preguntas y decidimos repartirlas para que cada uno desarrolle las respuestas, con posibilidad de apoyar a nuestros compañeros. Es Nell la que va a responder a la primera pregunta.

¿Creéis que las alteraciones físicas que vais a sufrir, serán reversibles?

Claramente nos habían hablado de los efectos en nuestro físico de estar durante tanto tiempo en la estación espacial. Y no solo eso, cuando estoy con los ratones, veo de manera totalmente objetiva la realidad de los datos que vamos recogiendo. Ellos pierden masa muscular y sus huesos cada vez son un poquito más débiles, y esto es una evidencia. La verdad es que asusta. un poco porque lo estamos viendo de manera muy rápida. Pero si es verdad que nos lo advirtieron y nosotros estamos preparados de algún modo para que nuestro cuerpo lo acuse en la menor medida posible. Tenemos rutinas de ejercicios que realizamos a diario, pero esto no siempre va a compensar los daños que estamos sufriendo. Hay lesiones internas dentro de nuestro organismo y daños a nivel celular que no se podrán reparar nunca, es decir, que son irreversibles.

Dentro de todos los daños los que más nos asustan creo que hablo por todos mis compañeros cuando digo esto, son los cambios a nivel celular, puesto que esto puede desembocar en problemas de tipo cancerígeno. Y aunque nos lo hayan dicho y estemos muy entrenados para afrontar esto como solemos decir todos los habitantes de la tierra una cosa es la teoría y otra cosa es la práctica. Ser testigos en primera persona de la velocidad a la que suceden estos impactos en nuestra fisiología y nuestra psique es algo muy impactante y sinceramente creo que hay que tener la mente muy entrenada para poder sobrevivir de manera digna a este impacto. por otro lado están los problemas derivados de esta situación extrema que no se ven. Estos darán la cara a corto, medio y largo plazo. Además, existe un equipo de médicos que también desde La Tierra está realizando seguimiento de todos estos problemas que pueden ir surgiendo y que una vez de vuelta nos cuidará y seguirá estudiándonos.

Es muy inquietante la situación, muchas veces nos miramos unos a los otros como si no nos reconociéramos y nos preguntamos a nosotros mismos si ya estamos cambiando y no nos estamos dando cuenta. Es duro, es así.
Esta pregunta la respondió Nell, entusiasmada con sus experimentos con los ratones, pero también asustada a veces por sus observaciones y las conclusiones que ya empezaban a ser más que evidentes.

Capítulo 2 - De las motivaciones para participar en la misión

La respuesta de Nell a la primera pregunta dejó atónitos a todos, ella era la que tenía más presente todos los riesgos y su profunda reflexión había hecho recordar a Shaun su motivación para adentrarse a esta misión y por qué los riesgos que conllevaba no le habían frenado. Shaun se animó a responder la segunda pregunta:

¿Qué os impulsó a participar en esta misión? ¿Qué esperabais lograr y experimentar?

Lo que me motivó a unirme a esta misión fue, por una parte, una curiosidad profunda y, por otra parte, una necesidad de entender mejor el lugar en que habitamos. Desde este punto de vista, la Tierra parece casi un concepto abstracto, un pequeño punto suspendido en la infinidad del espacio. Siempre he creído que la esencia de la experiencia humana tiene más que ver con el “ser” que con el “hacer”. Este viaje, para mí, no es solo un paso más en el avance científico, sino una oportunidad para reflexionar sobre preguntas filosóficas que me rondan desde hace tiempo: ¿cuál es el propósito de la humanidad? ¿Cómo nos relacionamos con el cosmos? ¿Cómo encontramos sentido en la vastedad de lo desconocido?

Esperaba comprender mejor nuestra fragilidad, nuestra conexión con el espacio y cómo esas vivencias pueden transformarnos. El aislamiento que vivimos aquí, la ausencia de gravedad, nos pone de frente con nuestra verdadera naturaleza, cuando ya no estamos unidos a la Tierra. Lo que más me intriga es cómo esta experiencia puede ayudarnos a entender no solo el espacio, sino también a nosotros mismos: nuestros miedos, nuestras esperanzas, nuestra capacidad para adaptarnos. Al final, mi búsqueda no solo es sobre el universo, sino también sobre lo que hay dentro de mí.

Capítulo 3 - De la reusabilidad de las prácticas de la misión

Fue la metódica Chie la que se encargó de responder a una pregunta que parecía formulada explícitamente para ella.

¿Creéis que alguna práctica de vuestro día a día en el espacio podría ser extrapolada al día a día en la tierra, por los beneficios que pueda aportar?

Si algunos aspectos de las rutinas y vidas que llevamos en la EEI se trasladaran a La Tierra, creo que sería extremadamente beneficioso. Uno de los aspectos que cobra más importancia aquí es la distribución del tiempo que le dedicamos a cada tarea y qué tareas lleva a cabo cada uno, en cada jornada. Esto, aparte de mantener el orden y la eficacia, también nos permite centrarnos en lo que es más importante. En La Tierra hay distracciones constantes que hacen más complicado desempeñar ciertas actividades, pero creo que teniendo una rutina y siendo constantes e insistir en ello se podría conseguir una productividad y un equilibrio óptimo.

Otro aspecto muy importante es que aquí nunca se desperdicia nada, el agua se recicla, la energía se mide y lo que consumimos está medido y pensado al detalle. Este detalle podría hacer a La Tierra un planeta más sostenible, ya que allí no se es tan consciente de que los recursos son finitos, es decir no son ilimitados. Como último punto, la cooperación y el compañerismo, aunque nosotros tengamos costumbres y lenguas distintas e incluso procedemos de países histórica y políticamente enfrentados como Rusia y Estados Unidos, en la EEI dependemos los unos de los otros y si no hay cooperación entre nosotros, nada de esto sería posible. En La Tierra esto fomentaría relaciones más empáticas, relaciones de humildad, y todo esto nos haría actuar con más responsabilidad y respeto.

Capítulo 4 - De los fenómenos inesperados a bordo de la EEI

Los seis astronautas sintieron un escalofrío cuando leyeron esta pregunta, porque les trajo recuerdos de varios momentos en los que sentimientos de vulnerabilidad y algo de impotencia se vieron encontrados. Todos pensaron en una situación en concreto, una de las peores en la que más débiles se habían sentido. Pietro replicó a la pregunta.

¿Alguna vez os habéis encontrado con algún fenómeno espacial inesperado, que haya alterado por completo el curso de las operaciones?

Durante una órbita, nos enfrentamos a una lluvia de micrometeoritos, que es algo de lo que ya estábamos avisados, es un fenómeno que se puede dar en cualquier momento. Estábamos en una órbita más alta de lo habitual y, de repente, las alarmas saltaron, una lluvia de micrometeoritos estaba sobre nosotros. Desde la tierra se percibe una especie de lluvia de estrellas, pero desde la EEI es distinto. Aquí lo vivimos como partículas de arena desplazándose a alta velocidad. El constante impacto de estas partículas podía causar diversos daños en la estación, por lo que tuvimos que actuar rápidamente y activar los sistemas de defensa que generarían una barrera temporal frente a los impactos mediante el uso de sistemas electromagnéticos o láseres para desintegrar los micrometeoritos antes de que llegaran a la estación.

En este punto, rescatamos la importancia de la cooperación para resolver esta amenaza. Una actuación descoordinada o caótica habría sido fatal, pero en ese momento la máquina humana que da vida a la estación dio prueba de que sus engranajes funcionan a la perfección y resolvimos la amenaza contra el éxito de la misión con un éxito total, esquivando de esta manera la mayor parte de los impactos. Logramos estabilizarnos y continuar la órbita con los parámetros habituales. Esta experiencia nos recordó lo impredecible e incontrolable que es el espacio.

Capítulo 5 - Sobre la comida a bordo de la EEI

La siguiente cuestión trataba un tema muy cotidiano y fue una pregunta que nos relajó bastante, porque abordaba un tema totalmente rutinario en la EEI. Fue Roman el que se encargó de responderla.

¿Qué coméis en la EEI y qué hacéis con los residuos que genera el organismo?

Lo primero de todo es que aquí no hay mucha posibilidad de elegir un menú. Tenemos todos los menús organizados en base a los nutrientes que necesitamos para aportar lo que nuestro organismo necesita en base a las condiciones de gravedad cero, principalmente. La mayoría de los alimentos están deshidratados y nosotros añadimos agua para convertirlo en algo más parecido a una comida al uso. Es importante realizar las comidas con un máximo de pulcritud, y digo esto porque las migas de la comida no caen al suelo y esto puede llevar a que se deteriore algún equipo, lo cual no nos lo podemos permitir.

Por otro lado una curiosidad es que nuestro propio orín es reciclado y convertido en bebida para hidratarnos y los residuos sólidos que generamos se encapsulan en envases que son eliminados al exterior de la EEI, disparados hacia la atmósfera, donde se desintegran al entrar en contacto con ella.

Capítulo 6 - De los beneficios que la misión aportará a La Tierra

Ya sólo quedaba una pregunta, era el turno de Anton. Todos tenían una mezcla de desahogo por haber podido mantener esta pseudo conversación, pero también sentían pena porque se estaba terminando

¿Cuáles son los beneficios de esta misión a nivel científico para La Tierra?

Cuando hablamos de los beneficios de esta misión, todos nos sentimos implicados a la hora de dar una respuesta, pues es el motivo por el que estamos aquí, conseguir beneficios de todo tipo de calado en el hombre, en la humanidad, en la tierra... Podemos hablar de beneficios dependiendo del plazo en el que queramos verlos. Si queremos verlos a medio plazo, nuestra experiencia con la gravedad cero sabemos que va a redundar en que se puedan realizar misiones espaciales con una mayor duración. Además veremos su aplicación en enfermedades relacionadas con la pérdida de masa tanto ósea como de tejido muscular.

Los estudios y las conclusiones relacionados con la radiación espacial y los materiales utilizados en el espacio redundarán en mayor seguridad en próximas misiones.

En definitiva, áreas de conocimiento científico tan dispares a priori como Medicina, Comunicaciones, Medio Ambiente, Astrofísica se verán beneficiadas con misiones como la nuestra, lo cual supondrá un avance mundial global.

La órbita estaba tocando a su fin. Habían sentido la experiencia como tomar un café mientras alguien te hace una entrevista. Había sido muy relajado, muy agradable. Un aporte de energía que la comida no les daba habitualmente. Energía para el alma. Se miraron entre ellos y se encontraron sonriendo. Al fondo se veía Australia, anocheciendo, a la izquierda parte de Asia. Se escuchó un suspiro de alivio. Todo está bien, se dijeron. Sigamos con nuestra rutina.

 

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